4.23.2009

Cuando las nubes se desparasitan caen invisibles gusanos del cielo.
Chiclosos, sabor mandarina caribeña.
Pocos alegran su vida, aquellos dispuestos a ver y sentir sin necesitad de ojos o tacto. Aparecen extraordinariamente en verano, son de frío,
se esconden entre la aurora boreal y las estrellas fugaces
cuando las nubes salen de viaje.
Son cálidos entes, su misión es derrotar a la nostalgia
.

Cuando el calor se desparasita, son gotas de fresca tristeza las que se evaporan
frente al sol,
en las calles del pueblo y la bohemia con una guitarra frente a la fogata.
Con el olor de sus besos y las caminatas a la orilla del mar, el verano
termina saneandose sin necesidad de llorar.

En agosto, mi bicicleta vuela conmigo entre los matorrales, antes de llegar
al plantío de trigo. Entonces, justo en la cima de ellos,
mi falda baila con el viento, imitando el idioma del río.

A lo lejos se percibe la llanura azul, el suspiro del mar llega con el viento.

Cuando mis ojos se desparasitan, entonces puedo ver que el mar no es solo agua,
que sus manos extremidades, y que mi existencia no es mañana.


4.15.2009

Hartazgo Laboral.

Madmoiselle Deon et Monsieur Mied

Fué gracias a esa charla que tuve con aquel amigo que no veía hace años, Manu, que logré observar su unión.

Anteriormente yo ya sabía de Monsieur Mied, lo veía regularmente caminando por mi casa, pensativo, con un aire de duda y perplejidad sobre su rostro; siempre a las mismas horas del día, justo antes del crepúsculo, muy cerca de Montparnasse. Era la pantomima del saludo por cortesía, que si bien no nos conociamos provocaba una especie de complicidad en la atmósfera que lo rodeaba.

Un día me lo encontré en la acera que va de mi casa al café Foullie, yo iba de prisa no recuerdo exactamente por qué razón, solo sé que ese instante cambio mi percepción de la realidad. Su precencia se convirtió en parte de mi vida de forma extraña. Después de esa charla con él, no recuerdo exactamente cual era el tema, solo sé que algo en mí cambio repentinamente.

Desde entonces era ver la cara de Monsier Mied a la hora de dormir, a la hora de estar con Pierre, al momento de tomar una decisión, antes de decir lo que siento, antes y después de cualquier acción. Esta situación comenzó a hartarme a tal grado que la olvidé sin darme cuenta; la costumbre puede llegar a convertirse en olvido. Madmoiselle Deon influyo en ello, ella tan correcta, tan centrada, tan escrupulosa en cada uno de sus movimientos, simpre tratando de hacer lo correcto. No entiendo cómo mamá la aguantaba, ni siquiera por que se convirtieron en amigas, si algunas ocasiones mamá resultaba ser todo lo contrario a ella, mas susceptible a aceptar los cambios. Yo era el tema preferido de la señorita con mi madre - ¿Ya viste con quién se junta tu hija? ¿la vas a dejar salir a ese lugar? !Cómo está creciendo Sofía, ya es toda una adulta! !cómo pasa el tiempo!- entre mis decisiones, los lugares a donde iba, lo que pensaba, lo que hacía y demás comentarios combinados se pasaban las tardes, empezando en la sala de mi casa y terminando en el jardín.


Harta de esta situación de escrutinio y duda y pensando en ello, milagrosamente estaban juntos. Fuí sin dudarlo hasta su mesa, me he sentado; tranquilamente empece mi réplica:

No señor Mied, no necesito poner en duda todo lo que hago para llegar a la verdad, tampoco dudar de la existencia de mis acciones y los resultados de las mismas. Confío más en el aprendizaje después de ellas que en esta posición tras bambalinas. Así es Madmoiselle, mi acciones son causa y efecto, son lo que son, si todos estuvieramos regidos por los chiclés, entonces, usted ya estaría casada y con hijos. Les agradecería su mirada la guiaran hacia otra parte.

Mi madre siguió platicando con la señorita, pero ahora de puntadas de tejido. El señor Mied aparecía de vez en cuando con un saludo más amable.

4.14.2009

Free to Decide

Las comadres de mi pueblo.

En un café, cerca de la Alameda se encontraban estas dos señoras.

Una de ellas resultaba amante de los tonos diáfanos, siempre con prendas de alta costura claras. Una mujer impecable, pero eso sí, tal refinamiento y pulcritud no tendrían por que ser ligadura directa a la frialdad o desprecio, al contrario, esta comadre era con la que yo más simpatizaba pues a pesar de su apariencia, resultaba ser una señora afable y cálida, siempre dispuesta a dar lo mejor de sí, siempre tratando de dar el mejor consejo, de hacerte ver la realidad desde una óptica positiva, !ah, pero cuidado! si en algún momento sobrepasabas el umbral, sin rencores o afán de molestar, tan pacífica como ella sola, dejaría que el mismo camino te diera tu lección. Su lema siempre ha sido: para que llorar de más si las flores tan sólo tomarán lo conveniente, mejor lo suficiente para así mantener el jardín bien humectado.


Su comadre era todo lo contrario a ella, y por todo lo contrario me refiero a la dualidad misma entre ellas dos, eran polos verdaderamente opuestos. A esta le gustaba la oscuridad, era una mujer ermitaña, prefería los días nublados, era una mujer pensativa, su semblante era una mezcla entre el trance y la presencia, al menos su mirada eso era lo que transmitía al momento de observarla detalladamente. Sus ropajes siempre eran opacos. Una mujer mítica a decir verdad, nunca podías saber sus pensamientos, siempre callada, ensimismada en soliloquios que desde fuera parecían interminables. Un universo dentro de ella que siempre llamaba la atención. No obstante, cuando las palabras salían de su boca, daba la impresión de que fuera a decir algo mortal, era una filósofa única, no brindaba alegría, ni siquiera sus consejos daban opción de tomar una cosa u otra, de actuar de tal o cual forma, tomar este o aquel camino, ella era tajante. Ella era el sino de la vida. Podría asegurar que aún hoy lo sigue siendo, creo que siempre lo será.

No entiendo como estas dos personas, tan diferentes desde la médula, podían ser tan entrañables amigas una de otra e ir caminando por las calles tan desenfadadas. Cuando se les veía juntas era el asombro total. Había quienes saludaban a lo claro y asustadizas apresuraban el paso para no ver a la otra, pensando que éste apresuramiento mal actuado haría pensar que tal vez por distracción no la habían visto y por tanto no le brindaban el saludo. Ella conocía su reputación, este tipo de insidentes le pasaban de largo, casi inexistentes en el recuento del día.

Yo hubiera querido conocerla desde mi optimismo, pero siempre me infundio cierto miedo. Antes podía saludarla sin ningún problema, igual que a la otra, pero desde un tiempo para acá ha crecido en mí un respeto que es como ella. No me atrevo a saludarla de otra forma que no sea así, con cierta distancia y haciendo visible que guardo su lugar. Tengo que ser sincera, a esta mujer ya la veo desde otro ángulo desde el accidente. Hubo un día, durante mi convalecencia, en que ambas han venido a visitarme, hace ya dos meses de esto.

Simplemente no lo podía creer, pero más que creer, me resultaba impresionante verlas ahí, cada una a mi lado. Mientras una me observaba profundamente la otra simplemente me sonreía, dándome a través de sus ojos la esperanza de una recuperación pronta. Ambas reflejaban en sus ojos una especie de bola de cristal en donde podía vislumbrar mi vida, dependiendo del camino que tomara era la secuencia de mis días, unos dificiles pero felices, otros difíciles y hasta ahí, inclusive llegue a ver mi ataúd. Escalofríos tremendos me dieron ese día, no pare de pensar en ello y poner en perspectiva mi vida. Me llego el insomnio, más pastillas, el despertar en la madrugada con el asalto de los pensamientos, los mismos sueños que de tan profundos me parecían realidad, hasta llegue a pensar que despertar era como empezar un sueño, un tremendo aletargamiento me invadía antes de percibir mi derredor como verdadero. Los dolores, la ansiedad y el pensamiento constante de yacer inerte en un cofre de madera por el resto de mis días, y más que resto, hasta que de mí no existiera materia alguna, me vinieron paulatinos provocando en mí un temor que llego a ponerme en estado de shock, simplemente no sabía para donde moverme. De ser así, llegué a pensar: "quiero que mis cenizas sirvan de alimento, junto con el aire, el sol y el agua, a mis horquídeas blancas. Quiero 'vivir' en sus raíces." Eso era lo que pensaba después de su mirada.

Un día me levante con el aturdimiento del sueño, no fue sino hasta en la tarde cuando recupere completamente mi conciencia. Me sentí llena de optimismo que decidida me propuse sacudir de mí todas estas ideas. Me cambie y fuí a caminar al jardín, le dí de comer a mis canarios, observé varias mariposas blancas cuando iba a regar mis horquídeas. De camino al lavadero me encontré con mi bicicleta - hace meses que no salgo en ella- pensé. Ajena al miedo y al mismo tiempo tan valiente dí un paseo en ella por el muelle. Pasé por el kiosko, observé a la gente que en él se encontraba, la alegría que rodeaba al pueblo, la cotidianidad sin resaca. Esa alegría ingenua de tener otro día para estar aquí, que importaba si fuera para hacer lo mismo, ya llegaría la oportunidad, el momento que por sí mismo se bifurcaría con otro, entonces abría una chispa en la rutina, otra forma de abordarla. Estas reflexiones se sucitaron mientras llegaba a la playa. Ya frente a ella, en medio del crepúsculo, me di cuenta que somos uno mismo. Que el sol, el mar, el mismo calor de aquella tarde no eran más que extensiones mías dimensionadas en otras latitudes. Entre estas reflexiones me llegó la noche. Tomé entonces mi bicicleta y partí.

En una de las calles donde di vuelta para llegar a mi casa me encontré con una pareja de novios, él tenia el mismo perfil de aquel verano entre sus brazos y asombrosamente ella el mío. Verlos me hizo darme cuenta de lo diferente que soy ahora. La ingenuidad de aquellos días se plasmó en su unión. Fueron un cuadro espontanéo y sin sospecha de mis días con Arj, aquél ruso de poesía activista que siempre trato de dar lo mejor sin saber cómo, qué decir de mí, una completa inexperta. Al dar vuelta en la siguiente calle, empecé a pensar que esta experiencia resultaba única, como si fuera un juego extraño de detectives donde en cada pared, cada mínimo detalle fuese una pista que lleva a la resolución del caso. Cada callejuela parecía la ilustración de mis experiencias, cada una de ellas encerraba secretamente una pista. Al dar la vuelta en la calle Einstein, la cual me provoca asombro pues en el pueblo es la única que hace referencia a la ciencia, pero no a cualquier otra, sino a la raíz misma de la energía. Minutos después de haber tomado ese camino ví a un pintor en su jardín, su caballete frente a él, al parecer estaba dándole los últimos detalles a su sirena, a pesar de ser noche su lámpara permitía ver la imagen exacta, era impresionante. Su espalda me recordo a Otto, él era del sur, su forma de percibirme llegó en un momento oportuno, pero yo andaba con el malestar de la ceguera. Después de tanta insistencia y de tanto corazón abierto se cansó, creo que hizo lo correcto al alimentar su orgullo, tanta confesión, tanta negación y miedo lo cansaron. Creo que su búsqueda ha parado, al parecer logro capturar lo que tanto añoraba.

Una mujer sentada leyendo a Beauvoir en uno de los bancos que están afuera del café Sevilla, fue la que me dejó más pensativa. Su concentración en el texto, su actitud entera. Llegué entonces a mi casa, con premura deje la bicicleta de lado y me fuí directamente a la biblioteca de mi padre. Antes de llegar al recinto me detuve sin aliento al ver que estaban las comadres en la sala de mi casa, una en mi banco preferido y la otra en la silla de madera. No supe qué hacer, hubiera preferido no verlas, pero estaban ahí y no podía desafanarme con un saludo superflúo, mi madre no tardaría ni segundos en darme la orden de saludar 'correctamente'. Fué entonces cuando tuve que ir a agradecer su apoyo, pero ¿qué apoyo podía yo agradecer a la comadre de vestidos oscuros si estando enferma ella me puso en una especie de coma, en donde no sabía de mí después de aquella mirada suya? Yo sé que mi recuperación ya estaba escrita, no obstante, esta revelación en sus ojos . . . . ya no quiero nombrar ese estado. Fui entonces a saludarla, como mamá me lo pedía. Por una extraña razón ella estaba distante, ya no la sentía tan dueña de mí como en aquel momento. Entonces fuí con la otra comadre, al momento de saludarle, ésta me rodeo con sus brazos blancos, me cobijo la cara con su mano derecha en una acción que era como una caricia que parecía tener una intención de consuelo. Son indescriptibles las sensaciones que su acción me produjo, sólo puedo explicar que de tanto llanto me sentí ligera, como si mi peso hubiese cambiado de repente, sabía que seguía siendo yo pero al mismo tiempo estaba dejando de ser.

4.13.2009

Cuando solía

Hay momentos en donde todo parece tan absurdo,
donde la ciudad se viste de lo mismo que ni los días
azules pueden convencerla de cambiar ropajes.

Hay momentos en donde siento que el cielo me cae encima
y no puedo soportar la idea, no el peso, no la angustia, no . . . nada.
Con tantas ganas de llorar busco un momento para poder soltar,
pero ni una gotita, aunque, en el momento menos pensado,
se viene el nubarrón; de gris, de miles y miles de gotas acumuladas
en el llanto.

Mi cuarto resulta un total caos estos últimos días,
siempre con el pensamiento de poner todo en su lugar,
los papeles de la universidad, la televisión con el cine dentro,
los poemas nunca envíados, mucho menos leídos,
las cartas de la distancia, mis dibujos de kinder, mi diario del secundario,
mi agenda de este 2009, con 25 años para noviembre.

Me cobijo en estas paredes blancas que forman mi cuarto,
cuando hay días nublados, de lluvia, los de sol, los de diario.
Mis cobijas tejidas, mi edredón de cuadros,
las flores aún sin desojar de mis sábanas,
la vestimenta completa de mi individual cuando tengo frío,
calor o sueño: las pesadillas, de los que no quiero despertar y
aquellos que parecen más realidad que charla con el inconsciente.
Cuando la remodelación por que alguien llego, se ha ido, ya no está,
cuando sigo, ahí, en mi cuarto.

Te extraño- decía- te extraño últimamente pero sin darme cuenta. Y es la contrariedad por que no es un extrañamiento de melancolía, es la pregunta a la acción, el asombro de ver los brazos cruzados aún cuando los ojos están bien abiertos y la consciencia viva. Me ves desde latitudes que son mías, que estan ahí, incomprendidas. - El soliloquio en la séptima casa se desdobla por sí mismo por que sabe que quiere salir - Sé que tengo que saltar, para llegar al otro lado, que en esta ocasión no necesito ver para dar el paso, hecharme ese clavado a la novedad, a la osadía, el descaro de mandar al miedo finalmente al pasado, escuchaste: FINALMENTE.

Los días de rutina, desde que sale el sol hasta que llega la noche.
Pero el hartazgo también se harta de sí mismo. Y la costumbre de
ver el horizonte con los mismos ojos es como aquel bronceado del verano
del 92, donde mi piel se caía en ligeras capas que ya empezaban a dejar de ser
yo desde el momento que me postré frente al sol.

Azul

Azul ( Rolita del momento )

Tengo miedo que el tiempo
venga y me coma.
Tengo miedo que el viento
robe mi voz.
Tengo miedo que ellos
me vean triste,
es por eso que yo
no quiero salir.

Tengo miedo que al baño
le abran la puerta,
que me vean desnuda y
se den la vuelta
y si sigo comiendo
me sube el peso,
es por eso que yo
no quiero salir;
es por eso que yo.

Mami espérame, aléjate de mí,
déjame caerme, déjame salir.
Mami espérame, aléjate de mí,
déjame caerme, déjame salir.

Tengo miedo de noche
que alguien me robe,
que se queme la casa
o haya fantasmas,
escribir más cartas
perder palabras.
Es por eso que yo
no quiero salir.

Tengo miedo de un día
perder mis dedos,
no tener más amigos
que rían conmigo,
resbalar en el hielo,
caer al río,
y es por eso que yo
no quiero salir.
Es por eso que yo
no quiero salir.
Es por eso que yo
no quiero salir.
Es por eso que yo
no quiero salir.
Es por eso que yo
no quiero salir.

Mami espérame, aléjate de mí,
déjame caerme, déjame salir.
Mami espérame, aléjate de mí,
déjame caerme, déjame salir.

Tengo miedo de ti y de tu voz.
Tengo miedo de ti y de tu amor.
Miedo de que mi campo
le dejen de crecer flores de color.

Azul, azul, azul, azul.


Natalia Lafourcade

4.10.2009

Missing

A good friend.

The jokes, the power of an advice with hope behind the smile. With the naked true. With the shared secrets, the tears, the love in hands and the other somewhere . . . . .


Sometimes there's nothing left to do but let go . . .

4.09.2009

Dreamer.

I am.



Lately i have forgoten how to dream.
Lyrics to Buenas Noches Beirut by G.I.T.:



Con el dolor en la piel
y miedo en el corazón
con la muerte en la sien
el llanto es oración
entre la guerra y la fé
películas de terror
cuando acabará
cuando acabará
oh Dios
http://www.free-lyrics.org

Buenas noches, Beirut
Buenas noches, Beirut
La oscuridad también es
mil ojos que ya no ven
y nadie puede dormir con el infierno en los pies
y cuantos han matado
en nombre de su Dios
cuando acabará
cuando acabará
oh Dios

Buenas noches, Beirut
Buenas noches, Beirut.

Despojar

El poder de la mente. Postrarlo entre el altar de la vida y la poesía de la muerte.

Renombrar los pensamientos y vivirlos recien salidos de las membranas. Atraer con ello
la vida; aventar pa'l abismo los delirios; la aprehensión del no sentir ya más na'ah. Aventar, pa' cualquiera que sea el la'o, la sugestión.

Ala, tomar con fuerza los cuernos, que la rebeldía de este toro a mi no me mola na'ah, así con la atracción de los opuestos que ya de equilibrarlos se encarga el viento! Seguí toma'ah de los cuernos como si fuera la vida mih'ma y eh' que uno es sendero mih'mo!

Ya no me vengaís con la poesía de muertos que lo que sobra aquí entre nosotrah' eh' pura vida! Que si una enfermeda' pueh' na'ah que ya te lo he dicho, para eso eh'tán las pah'tillitas y acabado está el asunto.

Si, si, que me lo habeís repetio' muchas veces, las mih'mas que he contestado que el reposo de cama regenara lah' membrana, ahora, que un viah'ecito cae como lluviecita a lah' floreh', que con la boquita abierta, se llenan la pancita de aguita nueva. Unos nuevos horizontes, una nueva geografía pa' alimentar los ojos, la mente, el alma!

eso'h era lo que ella siempre me decia. Y yo aqui, con la medicina' sobre el buro, recosta'a. Viendo por la ventana como se iba a tender la ropa que yo dejaba. Asi, toda contentita mientra'h a mi los dolore'h me hacian ver hah'ta eh'trellitas en plena tarde acalora'a. Tomando al toro del dolor por donde mejo'h a este le acomodaba, y eh' que uno así con esto trata y trata y la fuerza mih'ma se deh'gasta. Y yo le decia que mi toro viviente ya en el presente no eh'taba que se había muda'o pa'l futuro, bien mola'o de energía que ya hasta me hacia reír de la debilida' con que me peleaba.

Ahora mih'mo ando viajando con la coh'teñita, que con las raíces olvida'as pa' recuperarlas se ha enganchao al aeroplano! Con lo bello que eh' el puerto -dice - con la eh'peranza de verlo prontito. Eh' la aventura mih'ma en la que se envuelve el corazón pa' empezar el latio mah' vivo y la sangre mah' roja.

4.08.2009

Memoire

if i'm not crazy . . . then, what's wrong with my mind, with me entirely?

* Lack of activity that damage myself?


WHAT?

* Self indulgence?



* Am I a good example for what can do to a person lack of: activity, imagination . . . or maybe the efect of rutine, hermit, no exercise, no dutys, no social life . . .

I need some answers PLEASE!!

4.07.2009

Espejo

Estar frente al reflejo del ser y tratar de reconocerse.
Obervar un ojo, el otro, cada ceja, las pestañas, los cabellos
los labios, secos; el olfato, percibiendo al aire sin olor
sin enlace a ningún recuerdo; el rostro entero.

Escuchar, a través de ese reflejo, el silencio del alma
o tal vez el ruido completo de los pensamientos que se enlazan;
ganas de dormir a causa de sueño; cansancio anterior.

Cada dedo que termina en las uñas; los brazos que como huma se enlazaron
ligeros alrededor; con olor a espuma de mar, de estrellas, de sueños, de horquídeas,
de blanca arena que cristalina frente al sol era nuestra perfecta acera.

Ahora los que están por darse, el vacío en paralelo cuando se extienden uno frente al otro.
Vuelve el dedo a los labios como perfume que aun no se difumina completo sobre la piel, como permanencia de esa esencia hasta la noche donde finalmente todo se pierde.

La piel, la saliva, las palabras, el lenguaje, la sociedad en una, una para sí,
determinada. Rodeada. Inmersa.

Un dedo sobre el reflejo, eres tú, es la materia del ser, es la existencia
completa: aquí, ahora.

Reflejo. Sombra. Lo que yace afuera, lo que pervive dentro. La belleza deseada.
Las ganas de ser y seguir siendo. Después desaparecer entre el sueño, la pintura
que del alma se ha hecho con los ojos en el cielo. El torso firme. ¿En dónde están las aves?

Las mariposas en primavera y después el sol en verano. La quietud del invierno, el despojo ligero que trae el otoño. El baile. La espera . . . .

4.03.2009

Caer

En el huerto, sobre el campo sellado de verde y flores, yacía el árbol,
en lo alto el azúl implacable; la luz incandecente de un presente; momento.

Vaciladora, meneándose caprichosa: caer o no.
Ser alimento o un sueño en el aire, el tiempo que llega y lo que fué que no suelta.
Comienza a marchitarse de un lado, no sabe, más bien, sabe pero no quiere: caer.

A lo lejos, con el viento; viene Mae, sonrisa en boca, caminar tranquilo y constante,
canasta en mano y disposición para llenarla de la mejor fruta.
Se queja al mecerse en el aire, la pregunta: ¿cuándo es el momento? ¿es el aire que llama o el miedo que distrae?

Continua Mae, caminando hacía el huerto. Espontáneo el paso acelerado, inercia de las ganas, la sed, el hambre, el cielo a lo lejos, el calor; quebrantamiento del deseo. Desesperación, desaliento; confusión. De súbito nubes, ¿en qué momento el sentido quedo perdido? ¿cuando fue el cambio: optimismo por angustia?

Sigue pendiendo, sin cuenta de ello. El juego, el vaiven. La vacilación de la resistencia que se sabe y se olvida. Las manos de Mae sobre las hojas; sus manos van de un lado hacia otro sobre la que de un hilo.

El aire vuelve a mover sus cabellos, sus ropas. Mae de pie, con la desesperación, la angustía, el hambre, la sed y el llanto. Las nubes arriba. Es la fruta, es la sed, son las ganas, el verdor y las flores. No ha llegado hasta aquí por nada. El viento sigue, la brisa, el llanto. Paulatinamente se calma. Sigue con la mano moviendo de un lado a otro, como quien se mece para cojer altura y salir volando muy alto.

Entonces, sobre la canasta: otra . . . . . . . . . . . . . . Cae.

4.01.2009




Somos dos en una. Soy yo y es ella, somos un mismo cuerpo atado por no sé que cuerdas.

Somos un campo de batalla. Somos el campo libre y sereno, la ciudad y la playa, la paz interna y el temor; el sol y la luna. Somos como un mar en primavera y después la marea.

Somos las letras y la prerrogativa, el cuento y la novela. Un documental y una película de pelea. Somos el rojo y el negro y también los colores y las flores. Somos dos tratando de ponerse de acuerdo. Soy yo y es ella; ella me quiere a mi y yo a ella, soy yo odiandola y ella a mi lado, soy yo triste y ella alegre. Nos ponemos de acuerdo, nos dormimos para después una despertar y mover a la otra, somos mellizas, inseparables, internas. Y mi cuerpo, que es uno y las ve, ahora sufre las consecuencias.

kiss

Hoy tengo ganas de un beso, de un abrazo, de tomar de la mano, de escuchar sus porras, de ver sus ojos, de morder su labio, de subir a sus pies, de reencontrar . . . Tengo sed de estrellas, de dibujos, de textos, de sus pensamientos, de su arte, de sus escritos, tengo ganas de una barita mágica, de borrar este dolor físico de mi lado izquierdo ( es este músculo que no me deja, ni a mi corazón tampoco). Tengo ganas de respirar profundo, como antes; de poder caminar por la acera, igual, como antes, de sentirme ligera, no como hoy, como últimamente, con este nervio, con esta angustia que viene y se va, y luego regresa. Ya me cansé, quiero dejar ya, definitivamente todo esto atrás y volver a ser yo, pero ahora nueva.

Tengo ganas. . . .
Tengo ganas y más ganas y mucho más sueños.

Quiero una nube e irme de aquí volando. Quiero que el monstruo que reposa debajo de mi cama se vaya, quiero poder bajar mis pies y caminar descalza, quiero que en lugar de mi enemigo callado, oscuro y arrinconado pueda ser mi amigo, mi confidente, un susurro suyo, un té, una charla y las risas, entonces poder presumir que mi amigo es mi monstruo favorito, quiero poder verlo a los ojos y sentir su esperanza.

Quiero unos patines para así poder irme patinando sobre el aire. Quiero ser vida y también sentir la buena noticia de la muerte y ser su amiga más fuerte.

Tengo ganas de estar. Tengo ganas de un helado de chocolate sin nervios, tengo ganas de sentir su cuerpo y las gotas de sudor. Tengo ganas de estar satisfecha. Tengo ganas de un pedazote de mundo. Tengo ganas de ya no tener mas ganas y por fin estar satisfecha.

Tengo ganas de mí en nuevo. Tengo ganas de levitar, de ser una maga, de poder escuchar la mente, ahora mismo igual tengo ganas de aprender a ser una mochila completa, igual de ver otra mochila como yo.

Y todo este antojo tan solo por el dolor y la ansiedad. Por el tiempo y la libertad.