8.25.2007



Que se quede el infinito sin estrellas

y que pierda el ancho mar su inmensidad ... ♪

Oú est le clé?





cest ici la porte!

maybe not, maybe Yes




Como crepúsculo que acaricia el sueño,
realidad que suaviza con la calma
tempestad y río de cristalina travesura.

Que más sino un atardecer

de risas bajo la brisa del mar.
Que más sino un carrete de video
recuerdos que no mueren,
momentos que se mueven...


La proyección nocturna de pecados capitales
la envidia que motiva
la gula por el mundo
la ira por la injusticia...
motivos suficientes para ver que aun pecando
mi jardín renace,
se transforma.




8.18.2007

Sin sentido

Debajo de la tranquilidad azul,
centellean cristalinas las estrellas bajo el sol,
los corales renacen y una foto los recuerda.

Sobre una cama verde se pierde mi mirada en el aire.
Parecería que el tiempo baila charleston con la luna;
ligero pensamiento que declara ser felíz,
discursos falsos saboteados.

A dónde llevan las pistas de lo inagotable?
Tal vez no exista el cielo ni el sueño,
tal vez sea sólo un juego de contrtarios.
Tendría que descubrir lo opuesto a lo buscado
y encontrar ahí, la razón de lo finito.

Todo fluye sin plan ni meta.

8.12.2007

El amor. "¿Cómo amar sin poseer? ¿Cómo dejar que te quieran sin que te falte el aire? Amar es un pretexto para adueñarse del otro, para volverlo tu esclavo, para transformar su vida en tu vida, ¿cómo amar sin pedir nada a cambio, sin necesitar nada a cambio?" (O.Girondo)



Casi siempre el error que cometemos, es sólo pensar lo que nos pasa a nosotros, nos parece tan importante eso que sentimos, que nada de lo del otro parece ser tan importante como eso que sentimos, y esa contradicción suele ser trágica.



El error más común que cometemos todos, es querer que el otro sea como queremos que sea y no como es. Y cuando nos damos cuenta del error, a veces es demasiado tarde. Pero no tengas miedo Oli, no es bueno estar solo, uno envejece antes.

8.11.2007





. Rinko Kawauchi .

8.01.2007

Recuerdo los árboles, verdes, tan diferentes, tan irregulares, todos envolviéndo materia que se llevo a la naturaleza. En el centro, entre la lluvia, se desvanece una protesta pero nadie se mueve, nadie cambia su rumbo por que el que se ha escogido está justamente ahí, bajo la lluvia, tal vez inmóviles, tal vez desprotegidos ante las inclemencias pero, ¿quién ha podido avanzar sobre un camino plano y derecho? Todo es esquivo y maltrecho en apariencia.Todos aguerridos y desconcertados, algunos tan claros que parece saliera el sol en el horizonte, llovizna ahora. Aún cuando el agua cae, hay lugares donde comienza a secarse el suelo. El viento sopla y las gotas vuelan en él como si fueran en armonía, cantando, bailando, unas se quedan sobre las hojas, se caen, se secan. Mientras las otras, sútilmente se desvanecen entre colores. Empieza la narración del testigo, el grito de angustia en sus ojos, una tristeza profunda, luz que se nubla ante todo lo que ha visto, lo recuerdo, alguna vez lo ví haciendo guardia en el palacio de justicia, con su machete en mano, su pañuelo sobre la cara, como ahora, como siempre. Lo escucho como aquella vez que estaba en silencio, y su voz continúa, enalteciéndo la lucha, defendiéndo la causa. Entonces cambia su tono, su desesperación ahora nos habla "¿cuántos más? Hemos estado aquí desde hace varios años, hemos perseguido y defendido el derecho a vivir aquí, como cualquier otro, como todos. Puede su voz ser singular, pero es eco que en cada uno de nosotros se repite. Ha dejado de llover completamente. Son sólo nubes en el cielo, los edificios grises, como ellas, guardan fervientememente lo que ha acontecido. No han sido las amenazas ni los golpes, no ha sido nada, no hay amenaza que no muera, ni justicia que no llegue. Por eso nos rodeamos de árboles.
*Helena Murez