7.31.2007

Homenaje a Alfonsina Storni.

La caricia perdida

Se me va de los dedos la caricia sin causa,

se me va de los dedos... En el viento, al rodar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida, ¿quién la recogerá?
Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará... rodará...
Si en el viento te llaman esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.
Si no ves esa mano, ni la boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de llamar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?
(Languidez)


Alfonsina Storni


[Cuántas caricias dándose ante semejantes testigos
una señora que viendo desde lejos habla. Una niña que
solo ve sin saber lo que pasa, solo muerde sus labios.
Vecinos inquietos que desde dentro arman tejidos con
vidas ajenas.
Muerte a la cotidianidad. Muerte a la rutina.
Muerte incluso en la distancia. Muerto esta todo y de eso no pasa.
De tanto hablar el silencio que ahora calla. ]

7.29.2007

Silenciosa poesía en donde todo
comienza y termina.
Silenciosos labios que no cesan de nombrar.
Una noche que apagada,
se ilumina con una rueda blanca,
incrustada en el cielo pareciendo un hueco,
contrario a la nada,
atrayendo diamantes color ámbar
que incrustados al azar
parecen lluvia que nunca cae.

Entonces, todos mis versos terminan en tí.
En una idea descentralizada, incapaz de hablar de sí.
Comienza así, la búsqueda con pistas nuevas y verdaderas.
Sin rodeos ni atajos, ni vueltas al cielo encubierta en mi.
Fuiste poema que en el tiempo declamé.
Eres ahora lo que tienes que ser.

Un lugar que dificilmente se borrara,
un complice que de tanto caminar llega a la orilla del mar.
Al muelle en donde sentada veo al sol caer.
Mis pies juegan con las olas que se estrellan cristalinas,
son escenarios en donde no sólo mi reflejo habita;
pantallas por donde mis ideas se animan, vienen y van.
Vaivén que promete como el día a día.

Y cuando al fin todo termina,
me encuentro soñando de nuevo con su promesa,
moviendo mis manos en el aire,
como queriendo tocar
el ramo de estrellas que quiero olvidar.







*Helena Murez

7.22.2007

Monty Python



Me encantaaan!!!
Cada pensamiento que brota de su cabello.
Es un encanto a mis ojos, entonces, no puedo apartarme,
sigo gotas de luz que no se despegan.
Un error, es lo que quiero.
Un error bien cometido.
Y, después, una nube locamente esponjada,
para viajar por el cielo.
Para pintar mis sueños en el universo.
Vuelvo a sus cabellos,
¿impasible?
la curiosidad me lleva a las letras.
Pronto amanecera, pronto.
Entonces, mi problema se desprende de sus tormentosos espirales,
de sus mares de sol, pronto se revela que su noche no tiene luna,
hace dias que la olvido.
Si el problema se resolviera,
para que preocuparse si el otoño esta cerca
y el verano refresca.

7.16.2007

20 for 2

20

PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos
árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis
brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


Pablo Neruda

[aquí están, como promesa cumplida.

Todos dichos, todos representados.

Y al final... La cancion desesperada.]

Otra carta

Siempre estás a mi lado y yo te lo agradezco.
Cuando la cólera me muerde, o cuando estoy triste
-untado con el bálsamo para la tristeza como para morirme-
apareces distante, intocable, junto a mí.
Me miras como a un niño y se me olvida todo
y ya sólo te quiero alegre, dolorosamente.
He pensado en la duración de Dios,
en la manteca y el azufre de la locura,
en todo lo que he podido mirar en mis breves días.
Tú eres como la leche del mundo.
Te conozco, estás siempre a mi lado más que yo mismo.
¿Qué puedo darte sino el cielo?
Recuerdo que los poetas han llamado a la luna con mil nombres
-medalla, ojos de Dios, globo de plata,
moneda de miel, mujer, gota de aire-
pero la luna está en el cielo y sólo es luna,
inagotable, milagrosa como tú.
Yo quiero llorar a veces furiosamente
porque no sé qué, por algo,
porque no es posible poseerte, poseer nada,
dejar de estar solo.
Con la alegría que da hacer un poema,
o con la ternura que en las manos de los abuelos tiembla,
te aproximas a mí y me construyes
en la balanza de tus ojos,
en la fórmula mágica de tus manos.
Un médico me ha dicho que tengo el corazón de gota
-alargado como una gota- y yo lo creo
porque me siento como una gruta
en que perpetuamente cae, se regenera y cae
perpetuamente.

Bendita entre todas las mujeres
tú, que no estorbas,
tú que estás a la mano como el bastón del ciego,
como el carro del paralítico.
Virgen aún para el que te posee,
desconocida siempre para el que te sabe,
¿qué puedo darte sino el infierno?
Desde el oleaje de tu pecho
En que naufraga lentamente mi rostro,
te miro a ti, hacia abajo, hasta la punta de tus pies
en que principia el mundo.
Piel de mujer te has puesto,
Suavidad de mujer y húmedos órganos
en que penetro dulcemente, estatua derretida,
manos derrumbadas con que te toca la fiebre que soy
y el caos que soy te preserva.
Mi muerte flota sobre ambos
y tú me extraes de ella como el agua de un pozo,
agua para la sed de Dios que soy entonces,
agua para el incendio de Dios que alimento.

Cuando la hora vacía sobreviene
sabes pasar tus dedos como un ungüento,
posarlos en los ojos emplumados,
reír con la yema de tus dedos.
¿Qué puedo darte yo sino la tierra?
Sembrado en el estiércol de los días
miro crecer mi amor, como los árboles
a que nadie ha trepado y cuya sombra
seca la hierba, y da fiebre al hombre.

Imperfecta, mortal, hija de hombres,
verdadera,
te ursupo, ya lo sé diariamente,
y tu piedad me usa a todas horas
y me quieres a mí, y yo soy entonces,
como un hijo nuestro largamente deseado.

Quisiera hablar de ti a todas horas
en un congreso de sordos,
enseñar tu retrato a todos los ciegos que encuentre.
Quiero darte a nadie
para que vuelvas a mí sin haberte ido.

En los parques, en que hay pájaros y un sol en hojas por el suelo,
donde se quiere dulcemente a las solteronas que miran a los niños,
te deseo, te sueño.
¡Qué nostalgia de ti cuando no estás ausente!
(Te invito a comer uvas esta tarde
o a tomar café, si llueve,
y a estar juntos siempre, siempre, hasta la noche.)

Jaime Sabines




[el rojo de las rosas,
tan suave en las caricias,
tan vivo en las noches donde la locura de la luna brillaba en lo alto,
dulce agonia, olvido entre memorias infinitas.
Es mi deseo solo uno
y miles mis sueños
Al sur, dentro del misticismo de una noche roja
tal vez ahi puedan tus ojos encontrar
la llave que lleva al cielo.
Y despues del cielo vendra la nada.
Reconstruiremos las palabras de aquellas hojas rotas,
en el aire difuminadas, entregadas,
sueltas como aves que perdieron la memoria en el camino;
estas serán la guia]

7.08.2007

Humming
Closer,
No hesitation,
Give me,
All that you have.
And it's been so long,
That I can't explain
And it's been so long,
Right now,so wrong.
Naked,
My thoughts are creeping,
Too late,
the show has begun.
'Cause it's been so long,
That I can't confess,
And it's been so long,
Right now so wrong.
Is it all as it seems
So unresolved, so unredeemed,
If I remain, how will I know.
'Cause it's been so long,
That I can't be sure,
And it's been so wrong,
Right now, so wrong.

7.05.2007

Una lista de canciones

Sonidos que vuelan en el aire,
en la garganta sometidos,
disfrazados, delirantes.
Lineas que se usurpan y hablan
como si nos conocieran de varios dias.
Complices perversos.
Locos solitarios que se hablan con notas en el aire.
Magia espontánea y escondida
rebosa cromática,
atmosfera creada,
imperceptible,
vagabunda de colores;
amorosa intocable
so far.
"The things that I've loved the things that I've lost
The things I've held sacred that I've dropped
I won't lie no more you can bet
I don't want to learn what I'll need to forget"