Hoy tengo ganas de un beso, de un abrazo, de tomar de la mano, de escuchar sus porras, de ver sus ojos, de morder su labio, de subir a sus pies, de reencontrar . . . Tengo sed de estrellas, de dibujos, de textos, de sus pensamientos, de su arte, de sus escritos, tengo ganas de una barita mágica, de borrar este dolor físico de mi lado izquierdo ( es este músculo que no me deja, ni a mi corazón tampoco). Tengo ganas de respirar profundo, como antes; de poder caminar por la acera, igual, como antes, de sentirme ligera, no como hoy, como últimamente, con este nervio, con esta angustia que viene y se va, y luego regresa. Ya me cansé, quiero dejar ya, definitivamente todo esto atrás y volver a ser yo, pero ahora nueva.
Tengo ganas. . . .
Tengo ganas y más ganas y mucho más sueños.
Quiero una nube e irme de aquí volando. Quiero que el monstruo que reposa debajo de mi cama se vaya, quiero poder bajar mis pies y caminar descalza, quiero que en lugar de mi enemigo callado, oscuro y arrinconado pueda ser mi amigo, mi confidente, un susurro suyo, un té, una charla y las risas, entonces poder presumir que mi amigo es mi monstruo favorito, quiero poder verlo a los ojos y sentir su esperanza.
Quiero unos patines para así poder irme patinando sobre el aire. Quiero ser vida y también sentir la buena noticia de la muerte y ser su amiga más fuerte.
Tengo ganas de estar. Tengo ganas de un helado de chocolate sin nervios, tengo ganas de sentir su cuerpo y las gotas de sudor. Tengo ganas de estar satisfecha. Tengo ganas de un pedazote de mundo. Tengo ganas de ya no tener mas ganas y por fin estar satisfecha.
Tengo ganas de mí en nuevo. Tengo ganas de levitar, de ser una maga, de poder escuchar la mente, ahora mismo igual tengo ganas de aprender a ser una mochila completa, igual de ver otra mochila como yo.
Y todo este antojo tan solo por el dolor y la ansiedad. Por el tiempo y la libertad.