
De mil pensamientos e ideas, de mariposas aleteando por fuera.
De una maquinaria que en algún momento perdió su rumbo.
Creo haber encontrado la forma en que se mueve dentro de mí.
Ya hace tiempo que venía evitandolo. Hoy mi cabeza retumba con
una idea tras otra. Como suave desintegración de un diente de león;
caen entre el aire y la tierra.
No hay prisa dice mi madre: aún eres joven.
Suelta el péndulo y deja de desesperar.
De sobra el minutero sabe su misión.
Hace días te recordaba con añoranza. No, no fue un error.
Después de contemplar, de pensar, de recordar. Basta y hasta luego.
Forzar mi espalda a cargar ilusiones, no, prefiero mis manos sobre
mis ideas y sentir el viento que brilla sobre mis mejillas de sol bañadas.
Cada quien aborda el camino como le plazca.
Entonces, libre, deseo para tí estrellas como ésta;
aunque, ninguna más brillante. Sonrisa de melancolía satisfecha,
de azúl mar; playa de luceros líquidos.
Ahí, dejandote atrás. Con mi vestido de flores,
sigo el sendero, con tacones o de piso.
Cada día es una grata sorpresa!
*emp.