11.07.2008

Camino a casa y la nostalgia me invade.


Pues si, resulta ser un día en donde las ganas de terner un amigo, o amiga; el genero me resulta lo de menos. Lo importante radica en el simple hecho de tener a alguien ahí.

Algunas veces me dan las tremendas ganas de "salir corriendo"; metáfora alusiva a la acción de hacer una llamada, concertar una cita en algún café, caer de improviso, que sé yo! Saber que alguien que te entiende y conoce bien, podrá darse el tiempo como para que vayas a soltar la lengua y decir desde lo más profundo hasta lo más vanal y ordinario. Desde soltar el llanto a cántaros preguntando mil cosas hasta reír demasiado que el mundo pareceria, entonces, tener sentido. Después del tremendo despliegue de quien prefiere aguantar el corazón entre las redes de la mente.

Nostalgia, deseo, que más! Tal vez mi sentimiento redunda en una especie de necesidad, de soledad, de pertenencia. Qué otro adjetivo cabría en mi despliegue del estudio a mi mente, de la confrontación, del dejar ir todo; sentir. Parar la racionalización.

Sé que tengo amigos, muy buenos, no lo puedo negar, pero, existe algo, una especie de distancia, una especie de química incompleta. Es raro, por que habitan en mi corazón un espacio importante (sin cliché, ni palabras vagas). No obstante, aún me hace falta. Extraño.

Joder! Ya me he cansado de buscar. Igual y ni la búsqueda he hecho; eso de buscar de plano a mi no se me da! Tampoco aquello de que quien me quiera que me busque, aunque, no niego que se siente chido que alguien te considere, trate de compartir contigo su tiempo. Te haga sentir especial de cierta manera. Pocas veces, pocas veces.

En fin, hoy este ha sido la invasión, como otras, pero, hoy esta se ha ganado el título.