12.17.2008

Y sos vos la que entre manos te lo llevás
y es con una canción que lo incitás a la locura
y son esas notas las que de mi ánimo hacen
una orquídea marchita, en este invierno de fría lluvia. . .

Entonces pedís que te quiera así, piantao piantao piantao
como en esa balada para un loco; canción.
Me siento entonces de melancolía invadida,
con cierta impotencia de no saber nada de él,
por que de vos ha de importarme mínimamente tu presencia,
simplemente un hola y hasta cuando la casualidad nos tope de frente.

Es el celo de imaginar que vos lo tenés entre tus brazos ahora,
sea una imaginación mía por que de cierto,
de cierto yo no sé, ¿qué habrá de cierto en esta alucinación?
al fin mentira; mi imaginación de celo invadida.

Será tal vez simplemente mi desacuerdo hacia vos,
¿cómo es que ha escogido tus manos, tus brazos para coger el vuelo?
Si conmigo lo remontaba sin mayor esfuerzo,
un beso, una caricia bastaba para conocernos de siempre
y ser simplemente uno.

¿Qué ha de importarme su vida entonces?
Si una tarde como ésta, nublada, hemos dicho adios,
así, sin asomo de voltear atrás la mirada,
sin el menor arrepentimiento.


Cuando la lluvia, pálida, caía y el cielo se iluminaba
esporádicamente con luces de ruido invadidas,
parecia la premonición que anunciaba la atmósfera
de este final definitivo.
Ese siempre y nunca que mi mente repetiría,
hasta que por fin, sin mayor complicación se han roto
nuestros lazos.

¿Qué es de mí en estos días que la melancolía te llama,
que trae consigo tu fantasma?

Es una loca idea el encontrarme celosa de vos, de vos!
mejor sería seguir por la avenida,
sin mayor alboroto que el de ya haberlo olvidado.
De verlos, si la realidad llega, juntos,
siguiendo de largo como si fuesen extraños.

De padecer amnesia, de no sentir ni en presagios su presencia,
ni de aquellos ojos color de miel recordar. . . Recordar . . .


Valiente mi olvido que se alimenta de memorias y añoranza.