Tal vez he sido "demasiado",
tal vez el egoísmo y hambre de la gente
la lleva a acabarse los abrazos de un atracón,
la vanidad a nadie afecta, la ceguera
de suerte alguna vez, esquiva los gestos
de desilución y enojo.
No pretendo presumir mi boca pequeña,
pues de grande algunas veces ha "pecado",
ha dicho lo que no se ha esperado, así
como también, ha provocado en otras,
una sonrisa.
Este estado de desilución acompañado de nubes grises,
sucumbe a las tiras de agua sobre la acera;
creo que faltaré a la cita, no tendría por que caminar
la vereda hasta su puerta si es la mía la que no visita.
Hace días que caen los espejos, de frente, como retrovisores;
los días con los crépusculos, las noches de estrellas,
las risas detrás; corre la película frente a una espectadora.
Moralejas incompletas y dibujos sin vida.
Amigos en momentos ya olvidados.
Por obra de la inercia y gravedad,
quedan como añicos.
Dentro de un sobre con destino a la memoria.
Ahora uso tacones entre las calles, sólo los viernes
saco a pasear a mis tenis, esperando encontrar en la
aventura, más soluciones que hagan de mí una persona
libre y completa.